El refugio de la hostelería

Tomar una cerveza o comer en la calle está grabado a fuego en el ADN de los malagueños. El clima, el carácter extrovertido de los ciudadanos, las ganas de pasear, el creciente número de turistas… Muchas pueden ser las causas, pero una cosa está clara: los hosteleros han tomando nota e inaugurar bares y restaurantes en el centro está de moda. Los números así lo avalan. En los últimos cuatro años se han puesto en funcionamiento 226 establecimientos nuevos solo en el centro de la ciudad, según los datos aportados por la Concejalía de Promoción Empresarial y Empleo del Ayuntamiento de Málaga.

Entre 2009 y 2012 el Consistorio ha iniciado la tramitación de 173 expedientes para cafeterías y bares con cocina, y 103 para restaurantes, ventas y chiringuitos. En total suman 276 iniciativas. Por otra parte, se han realizado 75 expedientes por cambio de titularidad en el primer caso y 36 en el segundo, es decir, negocios que ya estaban funcionando pero que han cambiado de dueño. Si se restan estos traspasos, el resultado es que en los últimos cuatro años se han inaugurado en el centro de la capital 98 cafeterías y bares con cocina y 67 restaurantes, contabilizando 165 empresas. A eso hay que sumarle otras 61 cafeterías y bares nuevas que no tienen cocina, dando los 226 establecimientos mencionados.

“En el centro se están abriendo muchos bares y, de hecho, se podría decir que en los últimos cinco años prácticamente se ha multiplicado por dos”, explica Rafael Prado, presidente de la Asociación de Empresarios Hosteleros de Málaga (Aehma). La evolución ha sido espectacular, siendo el punto culminante en 2010. En estos momentos hay un retroceso en el número de licencias concedidas. Fuentes del Ayuntamiento de Málaga consideran que “el centro está llegando a su techo o a su punto de maduración”.

La hostelería es, tradicionalmente, un sector refugio. Con el incremento del paro hay muchas personas que han apostado por montar bares con la indemnización recibida tras sus despidos. No obstante, gestionar un bar o un restaurante no es nada fácil. Rafael Prado señala, por ejemplo, que para abrir un establecimiento con una cocina pequeña, una barra y algunas mesitas es necesario invertir, como mínimo, entre 60.000 y 70.000 euros. El presidente de esta patronal advierte además de que “el centro es la zona más cara para abrir un bar y el coste de los permisos, los peritos, la licencia de apertura, etcétera está por encima de los 6.000 euros”. “Es un sector muy dado al autoempleo pero hay que echarle horas, imaginación, tiempo y bastante dinero. Mucha gente se da cuenta del lío en el que se ha metido cuando ya está dentro y luego es difícil dar marcha atrás”, añade.

Un negocio de hostelería exige mucha dedicación pero si tiene éxito es una fuente de ingresos segura y estable. Centenares de emprendedores lo están intentando en el centro. El camino es largo, pero hay clientela de sobra. Está en el ADN de los malagueños y eso es muy difícil de borrar.

Alejandro Dosantos y Mariano Gil: La buena sidra

Alejandro Dosantos es asturiano y tiene la hostelería en las venas ya que su abuelo y sus padres tenían restaurantes en esa región. Ha unido su experiencia en el gremio a la que tiene Mariano Gil, un empresario malagueño que cuenta con varias tiendas de bisutería en la capital. Ambos han cogido el traspaso de un mexicano que había en la plaza de Uncibay y han abierto un restaurante llamado La Buena Sidra.  Lo inauguraron el 1 de octubre y, por ahora, están muy satisfechos con su funcionamiento. “Va muy bien, estamos cogiendo clientela que repite muy a menudo y los fines de semana estamos completamente llenos”, señala Dosantos. La clave del éxito es, en su opinión, “ofrecer productos buenos, bonitos y baratos, ya que ese es el ambiente que queremos crear”. Afirman que se lanzaron a la aventura hostelera “porque hay un boom en el centro y creemos que es un buen negocio”, apostilla Gil. Están muy ilusionados con el proyecto, tanto que incluso ya piensan en abrir más establecimientos en otras partes de la capital. “Este es un modelo de negocio que queremos copiar y tanteamos tener más restaurantes en otros sitios de Málaga. Nuestra intención es tener cuatro el próximo año”, adelanta Dosantos. Tienen 36 y 38 años y destacan que “hay que luchar y sacar adelante nuevos proyectos” en la coyuntura actual. 

José Gómez y Luis Vega: La reserva 12 y otros

José Gómez y Luis Vega parece que tienen una varita mágica porque todos los restaurantes que abren en el centro terminan triunfando. Su receta es trabajar, trabajar y trabajar. Abrieron La Reserva 12 hace casi cinco años en la calle Bolsa, al que siguió unos meses después La Reserva del Pastor en calle Sánchez Pastor. Hace dos años dieron el salto a Torremolinos con La Reserva de Antonio y ya tienen otros dos proyectos nuevos. Hace apenas tres meses han inaugurado La Reserva del Siglo, en la plaza del Siglo, que está especializado en la organización de eventos. También se han quedado con el conocido Mariano de la Plaza del Siglo, que pasará a llamarse La Reserva del Olivo. El local está siendo reformado y se prevé que sea inaugurado a principios de año. Tendrá una plantilla de 15 a 18 personas y confían en que se sume a la lista de éxitos de ambos empresarios en el centro. “El sitio es fantástico y tiene una terraza muy buena, algo que en Málaga es fundamental. Es una zona inmejorable por la que pasan muchos extranjeros”, subraya Gómez. En total tienen 60 trabajadores y, aunque señalan que la crisis “se nota”, el negocio responde. “El centro está tirando bastante. Tenemos ganas de trabajar y de seguir funcionando”, afirma Vega, quien también considera que para conseguir una buena clientela es fundamental compaginar calidad y buen precio. Pese a la fortaleza turística del centro y la llegada de miles de viajeros en crucero, Vega comenta que la mayoría de su clientela son familias y personas de negocios. “Turismo cogemos poco”, dice. Gómez, por su parte, cree que el centro de Málaga es, por ahora, una apuesta segura. “Está muy bien. Son modas y ahora todo el mundo baja al centro porque está muy bonito, tiene seguridad, está limpio y a la gente le gusta pasear”, explica. Este hostelero, que tuvo su primer restaurante -Marisquería Santa Paula- en 1979, reconoce que hay mucha competencia en el centro, pero considera que eso es positivo. “Así vamos al negocio cada día a examinarnos. Cuanta más competencia haya mejor, aunque es verdad que la tarta hay que repartirla entre más, por lo que cada uno tiene que procurar hacerlo lo mejor posible”. Gómez afirma que los restaurantes del centro están “muy cuidados” y agradece la labor que se está realizando en las escuelas de hostelería “porque salen chavales con muchas ganas y eso se transmite en cualquier negocio”. “Ahora todo el mundo pone mucho cariño”, añade.

Juan van Dulken: Peggy Sue´s

Cinco nietos y una hija del ex empresario y ex concejal Enrique van Dulken, fallecido el año pasado, han sumado fuerzas y acaban de abrir uno de los restaurantes más curiosos de la ciudad. Se llama Peggy Sue’s y es una réplica actualizada de cómo eran los típicos bares norteamericanos de los años 50, 60 y 70 que tanto se popularizaron en películas como Grease o Regreso al Futuro. Las paredes están pintadas de rosa, los bancos son rojos y blancos, hay luces de neón y tienen pequeñas gramolas en las mesas para poner música. Es una franquicia que, según explica Juan van Dulken, uno de los socios “está funcionando muy bien en Madrid, se está expandiendo y decidimos abrirla en Málaga porque no había negocios de este tipo”. Empezaron a hablar con la cadena franquiciadora en marzo, en mayo consolidaron la idea, en septiembre empezaron las obras en un local de la calle Molina Lario y abrieron el restaurante el 12 de octubre. “Parece que funciona. De momento no nos podemos quejar”, señala van Dulken. Tienen seis empleados y contratarán otro más en breve para dar servicio a domicilio. “Tenemos mucha ilusión pese a la crisis. Hay que intentar hacer proyectos para que la economía crezca y animo a todo el mundo a que abra su propio negocio”, señala este joven emprendedor.

Ramón Montes: Los Mellizos

Los Mellizos es un clásico en la hostelería malagueña. Ramón Montes abrió el primer local en Benalmádena hace 35 años y, tras tener un gran éxito, decidió aumentar el número de locales con el paso de los años. Ahora cuenta con otro en La Carihuela (Torremolinos) y desde hace dos años tiene un restaurante en el centro de Málaga.  “La experiencia está siendo buena porque a Málaga viene la misma clientela de años que va a los otros restaurantes”, señala Montes, quien explica que ya han cogido el local de al lado para ampliar el restaurante. Lo abrirán en Semana Santa y, en total, tendrán 500 metros cuadrados. Dice que “hay demasiados bares en el centro pero hay que procurar hacer las cosas bien para que la gente vuelva”. La crisis no ha restado el número de clientes pero sí la facturación.

Fuente: MalagaHoy.es

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