El pequeño comercio reclama ayudas para la libertad horaria

El pequeño comercio reclama ayudas para la libertad horaria
El axioma del comercio establece que el cliente siempre tiene la razón. Siguiendo este lema a pie juntillas, a las tiendas tradicionales no les queda otra que adaptar sus horarios a las nuevas pautas de consumo si no quieren perder definitivamente el tren que hace tiempo que cogieron los centros comerciales y las grandes superficies. Ahora, están prácticamente obligados a hacerlo en virtud del decreto del Gobierno para fomentar la competitivad, que amplía de 72 a 90 las horas semanales y de ocho a diez los domingos y festivos que pueden abrir al año todos los establecimientos del país. Pero sobre todo, los que verdaderamente tienen la oportunidad, y también el reto, de modernizarse son los 1.200 comercios que, junto a cinco grandes superficies (El Corte Inglés, Larios Centro, Málaga Plaza, Vialia y Muelle Uno) están incluidos en la zona de gran afluencia turística delimitada por el Ayuntamiento de Málaga, cuyos responsables tendrán plena libertad para abrir las 24 horas del día durante los 365 días del año. ¿A partir de cuándo? Si se cumplen los plazos previstos, no más allá de febrero del próximo año, ya que el mapa dibujado por el Consistorio tiene que contar previamente con el beneplácito de la Junta de Andalucía.
Ante el debate surgido entre todos los agentes implicados directa o indirectamente en esta iniciativa, SUR ha reunido a representantes de las administraciones públicas, pequeños comerciantes, grandes superficies, sindicatos y consumidores para abordar los pros y los contras de esta medida. Los participantes son la concejala de Promoción Empresarial y Empleo, Esther Molina; el delegado territorial de Turismo y Comercio de la Junta, Manuel García Peláez; el presidente de la Federación de Comercio de Málaga (Fecoma), Enrique Gil; el gerente del centro comercial Vialia, José Antonio Vera; la secretaria provincial de Turismo, Hostelería y Comercio de CC OO, Lola Villalba;y el presidente de la Unión de Consumidores de Málaga, Jesús Burgos.
Tras dos horas de debate, las posturas siguen enfrentadas entre los partidarios y los detractores de la liberalización de horarios, pero en lo que sí coinciden los seis intervinientes es en que el comercio tradicional no puede afrontar esa nueva realidad sin ayudas de administraciones y sindicatos.
Libertad horaria como concepto
¿Beneficia a todos los comercios por igual o sólo al consumidor?
La primera cuestión que se pone sobre la mesa es hasta qué punto es necesario ampliar los horarios de apertura de los comercios más allá de las 90 horas semanales (ahora son 72) y los diez domingos y festivos anuales (ahora son ocho) que establece el Real Decreto-Ley 20/2012 del Gobierno para todos los establecimientos que se queden fuera de la zona de gran afluencia turística. Rompe el hielo la concejala de Promoción Empresarial y Empleo, Esther Molina: «La libertad horaria hay que enmarcarla dentro de un proceso natural de dinamización de la actividad empresarial de forma que cualquier comerciante decida cómo, cuándo y dónde quiere vender su producto, siendo capaz de dar respuesta a las demandas de los consumidores y de los turistas que nos visitan». En la misma línea, el gerente de Vialia, José Antonio Vera, pone el ejemplo de Madrid, donde la liberalización horaria «tanto para el pequeño como el gran comercio está teniendo una gran aceptación por parte del consumidor», pero también el del propio centro comercial que gestiona. «Cuando tuvimos la oportunidad de abrir los domingos, era el mejor día de la semana con unas 70.000 personas», afirma.
El primero en mostrar sus recelos es el delegado territorial de Turismo y Comercio de la Junta, Manuel García Peláez, al preguntarse a quién va dirigida esta medida. «El comercio va bien cuando la economía va bien, así que aunque una tienda abra las 24 horas del día si yo no tengo dinero no voy a ir a comprar. En cualquier caso, es bueno que exista el equilibrio actual entre el comercio de proximidad, las cadenas y las grandes distribuidoras». En este punto, aporta un dato: En Málaga hay 7.800 establecimientos, de los que el 91% tiene de cero a cinco empleados. La idea de que exista una regulación e incluso «ciertos límites» sobre la apertura de los negocios también la comparte el presidente de la Federación de Comercio de Málaga (Fecoma), Enrique Gil, quien se escuda en que «el pequeño y mediano comercio de Málaga no está suficientemente desarrollado para acometer una iniciativa de estas características», aunque reconoce que «éste puede ser el momento para afrontar el reto».
La más crítica, sin duda, es la secretaria de Comercio de CC OO en Málaga, Lola Villalba, al asegurar que «detrás de esta medida lo único que hay es una apuesta por trasladar las compras a las grandes superficies». La voz de los consumidores la pone Jesús Burgos. El presidente de la Unión de Consumidores de Málaga reclama al comercio que se adapte a la demanda ciudadana: «El 90% de los ciudadanos quieren que las tiendas abran los domingos y festivos y aquí seguimos sin entender que es el cliente el que debe decir al empresario qué, cómo y cuándo quiere comprar; y no al revés».
Nuevas pautas de consumo
¿Tiene el autónomo capacidad para satisfacer la demanda del consumidor?
Todos los asistentes al encuentro coinciden en que los hábitos de consumo han cambiado por el auge de las compras por Internet, la incorporación de la mujer al mercado laboral y el frenético ritmo de vida que lleva a que las familias dejen sus compras para el fin de semana. Pero las dudas surgen a la hora de analizar la capacidad del pequeño comercio para afrontar este reto. El propio Gil reconoce que «actualmente no», recordando la casi nula respuesta que tuvo en el sector la iniciativa de abrir los mercados municipales por las tardes. «Es verdad que hemos fallado y no hemos apostado lo suficiente por la modernización del comercio. Ahora mismo Málaga no está a la altura, pero para ello es necesario que todos apostemos por el pequeño comercio, incluidas las administraciones con sus ayudas y también los sindicatos, porque hasta ahora ha sido imposible negociar un horario laboral más flexible». El guante lo recoge la representante de CC OO: «Es verdad que puede resultar penoso descansar entresemana, pero si hay que adaptarse a otros horarios, no habrá problema, pero respetando los derechos del trabajador». Eso sí, advierte de que la mayoría de tiendas las llevan autónomos con uno o dos empleados, por lo que «no van a poder hacer frente a ese aumento de horarios y no van a poder competir con las grandes superficies».
Por su parte, Esther Molina no duda en ofrecer el apoyo municipal porque «el pequeño comercio tiene que reconvertirse y no ser inmovilista», pero se pregunta: «¿qué voluntad tiene el comercio de adaptarse?»; mientras que García Peláez incide en la necesidad de que los establecimientos «sean capaces de modernizarse y satisfacer la demanda, y ahí entra también la especialización en determinados productos y servicios». Para Vera, resulta crucial que el comercio sepa adecuarse a los nuevos tiempos en los que «las compras se han convertido en ocio de fin de semana». «Para mí, el cliente es Su Majestad el Cliente, porque aquí vivimos de los servicios y del turismo», recalca. En este mismo sentido, Burgos advierte de que «los horarios de hace 30 años se han quedado desfasados», poniendo el Centro como ejemplo: «Los restaurantes están llenos, pero si alguien después de comer necesita comprar una camisa, no lo queda otra que irse a una gran superficie».
Repercusión laboral
¿Generará empleo o empeorará las condiciones de los trabajadores
El debate llega a un punto clave: Al margen de facilitar las compras a los consumidores, ¿repercutirá en el mercado laboral la posibilidad de que los comercios puedan abrir todos los domingos? «Ojalá me equivoque, pero creo que no solo no va a crear empleo, sino que va a empeorar las condiciones laborales partiendo la jornada y cargando de trabajo a los empleados, como ya está ocurriendo con los centros comerciales que han empezado a abrir a las nueve de la mañana y no han contratado a más gente», afirma Lola Villalba. Tampoco desborda optimismo Enrique Gil, quien recuerda que «en los últimos años se han perdido más de diez mil empleos en el pequeño comercio, fundamentalmente por la crisis».
Todo lo contrario opina la edil de Promoción Empresarial y Empleo, quien aboga por abandonar «la mentalidad cortoplacista y apostar por una visión de futuro porque ahora es mal momento para todos, de ahí la necesidad de trabajar para que eso cambie». En este sentido, se muestra convencida de que la aplicación de la zona de gran afluencia turística es una «grandísima oportunidad para crear un nuevo modelo de ciudad y unir el comercio a la oferta cultural, lúdica y gastronómica de Málaga para fomentar las compras por impulso, de forma que una familia pueda ir a tomar una cerveza y luego comprarle unas zapatillas al niño porque entresemana no han tenido tiempo de hacerlo». «¿De verdad vamos a renunciar a esto con la que está cayendo?», cuestiona Molina.
Tampoco hay dudas para el responsable de Vialia, la única estación de trenes del país cuyos comercios no pueden abrir todos los domingos. «Estoy seguro de que se van a generar muchos empleos. La prueba está en que cuando nos obligaron a cerrar los domingos se fueron a la calle 500 personas». En este punto, el delegado territorial de Turismo y Comercio advierte del riesgo de que se produzca un trasvase de la cuota de mercado y del empleo desde el pequeño al mediano comercio. «Un horario más flexible puede ayudar a crear empleo, pero no es la panacea porque los puestos de trabajo no se generan sólo por abrir las 24 horas del día los 365 días del año sino también por otros factores como la especialización del comercio o su capacidad para ajustarse a una determinada demanda, además de ese equilibrio entre los distintos formatos comerciales para que no haya un trasvase de la cuota, y sí un aumento de esa tarta a repartir entre todos». En cualquier caso, el dirigente de IU dispara con dardos hacia el Gobierno central: «Más impacto tienen en el consumo la subida del IVA y los recortes que el hecho de que los comercios cierren un determinado día». Por su parte, el presidente de UCE-Málaga pone el acento en que «la cuestión no es si vamos a generar más empleo, sino si siguiendo como estamos se va a mantener el que hay o si se va a seguir destruyendo». Además, para quienes ven a los centros comerciales como el gran ogro de los establecimientos tradicionales, precisa que «en su mayoría están integrados por pequeños negocios, independientemente de si forman parte de alguna franquicia».
La Zona de Gran Afluencia Turística
¿Es la más delimitación adecuada? ¿Se ampliará en el futuro?
Arranca Esther Molina para dejar claro que «el Ayuntamiento no ha elaborado la delimitación a capricho ni pensando en las grandes superficies», sino en base a unos criterios objetivos como la existencia de bienes de interés cultural, la concentración de hoteles, celebración de grandes eventos culturales, la proximidad a puertos donde operen cruceros y calles cuyo principal atractivo sea el turismo de compras. De hecho, asegura que otros establecimientos con «menos afección para el pequeño comercio» han solicitado entrar en este mapa y se les ha denegado, de momento. «La propuesta se ha hecho con prudencia y no se ha pensado en una liberalización total como tiene Madrid porque entendemos que hay que ver primero cómo funciona, pero no le vamos a poner puertas al campo porque Málaga tiene que ser una ciudad abierta». Un argumento que secunda el directivo de Vialia, quien apostó por una «ciudad abierta como lo es Madrid y muchas ciudades europeas» y animó a aprovechar «esta magnífica oportunidad para entre todos hacer un esfuerzo que permita a Málaga diferenciarse de otras ciudades, reactivar el consumo y captar inversores». Igualmente opina Burgos: «Málaga no es una ciudad concéntrica, sino lineal, por lo que resulta complicado cuadrar una zona que reúna la demanda de los consumidores en restauración, ocio, cultura y comercios, así que aunque podría haber otros establecimientos, la delimitación es adecuada».
A la espera de conocer oficialmente la propuesta dado que la Junta debe dar su visto bueno antes de su aplicación definitiva, García Peláez sí que reconoció que si se alcanza «el máximo consenso no habrá inconvenientes». No obstante, también recordó que el Tribunal Constitucional ha admitido a trámite el recurso presentado por el Ejecutivo regional contra el decreto del Gobierno al entender que se invaden las competencias del Estatuto de Andalucía. Quien sí que se posiciona «totalmente en contra» fue la dirigente de CC OO reafirmándose en su convencimiento de que «no va a servir para crear empleo». Además, recrimina al Ayuntamiento que no haya contado con los sindicatos a la hora de planificar la zona de gran afluencia. Más comedido se muestra el presidente de Fecoma, a pesar de que la propuesta que suscribió hace varias semanas junto a CC OO, UGT y las asociaciones de consumidores Facua y Al-Andalus excluía a todos los centros comerciales salvo Muelle Uno. ¿El motivo? «Hasta que no conozcamos los resultados de la encuesta que se está realizando entre los comercios no podemos decir que estamos de acuerdo, pero tampoco en contra», puntualiza.
Fuente: DiarioSur.es

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